Este casco señorial es el ejemplo mejor preservado de las antiguas haciendas tequileras. Todos los componentes privativos de las instalaciones del siglo XIX están presentes en ella.
Ubicada en Amatitan, Jalisco esta ex- hacienda es como retroceder en el tiempo, pues se conservan instalaciones donde antaño se producía la bebida. Por ejemplo, aún permanece un tahoma (un molino movido por mulas), las sombrías y misteriosas tabernas con tinajas sumergidas en el piso, que permitían el proceso de fermentación, los gastados hornos y los alambiques de cobre.

